Con algo de retraso debido a una combinación entre falta de tiempo y cortes de luz de última hora en esta futurista Buenos Aires subo esta breve crónica. El pasado día Miércoles 29 de Junio di una charla sobre animación en el
Taller de Cine Contemporáneo de Vicente López, donde hiciera mis primeros pasos en producciones audiovisuales de acción en vivo (cine tradicional no de animación) en 16 mm y video VHS, allá por los años 1992-93. La presentación estuvo enmarcada dentro de un ciclo de charlas dictadas por ex alumnos graduados con motivo de los 30 años del taller.
Y la verdad es que a pesar del tiempo transcurrido, la distancia (la distancia entre Villa del Parque y Munro, se entiende) y las bajas temperaturas - que del otro lado de la Gral. Paz parecen más bajas -, la he pasado de maravilla, incluso si el colectivo de regreso tardara más de una hora y fracción en venir.
Propiamente dicha, la charla fue sobre la manera muy personal en que hago animación, en la que los recursos, tiempos y posibilidades son los que corresponden a una sola persona (o como mucho dos, o tres en las raras ocasiones en las que se trata de un proyecto muy exigido) en lugar de un estudio que funciona noche y día sin interrupción con un plantel extenso.
"La idea tiene más o menos el tamaño de una semilla de palta."
Entre charla, proyección de imágenes y animaciones, preguntas y un par de disgresiones, los 40 minutos originales que tenía en mente se fueron a 2 horas.
Si antes me era difícil explicar la técnica y proceso de animación a alguien por primera vez, hoy, a 10 años de entrados en el siglo 21 la explicación se ha vuelto decididamente más complicada debido a la proliferación de medios digitales para tareas que antes del año 2000 se seguían realizando casi exclusivamente por medios mecánicos (y más comprensibles), y a la hoy enorme distancia entre términos técnicos en inglés (
X-sheet, cel-shade, etc.) y el origen de un significado que parece perderse en la noche de los tiempos y que muchas veces parecen conservarse sólo por una cuestión de nostalgia.
"Estos se me escaparon de la cabeza,
pero ya tomé medidas."
Hubo muchas preguntas, que creo fue lo mejor que podía pasar.
Tengo que agradecer especialmente a Edgardo Armanino, docente del TCC, por su expresa invitación a dar esta charla, a Gabriel Teijeiro, director del mismo taller, por hacer las presentaciones correspondientes, a Gabriel Miranda Naón, quien supo demostrar su dominio en los controles del proyector durante la charla, a Belén Sandoval, que convirtió en imágenes esta crónica, y a los alumnos del taller por su amable atención y oportunas preguntas. Fueron un par de horas intensas.
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